miércoles, 11 de enero de 2017

Campamentos para adultos, una nueva forma de escapar del estrés


En Pezcalandia difundimos ésta gran nota para toda nuestra comunidad.
Volver a la naturaleza, los juegos y el fogón ahora es una opción para mayores de 18 que hace furor en distintos países.

Disfrutar de momentos recreativos parecería una opción válida sólo para chicos o adolescentes. Correr, jugar en equipo y explorar el verde no es, a priori, una alternativa para los adultos que deben cumplir con exigencias y responsabilidades propias de la edad. Sin embargo, hay quienes están rompiendo con ese paradigma. En distintos lugares del mundo existen servicios de campamentos para quienes hace rato terminaron la escuela secundaria. Así, hombres y mujeres vuelven a meterse en la bolsa de dormir y hacer palmas alrededor del fogón como cuando eran niños.
La primera regla –excluyente- es ser mayor de 18 años, sin tope de edad. La segunda, contar con la capacidad para “alimentar al niño interior” sin prejuicios. La tercera y última, animarse a generar lazos amistosos con desconocidos.
La experiencia -que todavía no llegó a la Argentina- reúne a cientos de personas por mes en distintos puntos de los Estados Unidos, donde hay al menos cinco empresas en el rubro. Soul Camp es la pionera. Inaugurada en 2013, actualmente tiene centros en California y en las afueras de Chicago y Nueva York.
“Nuestras vidas están demasiado programadas y hemos sido entrenados para hacer todo perfecto. Por eso perdimos contacto con la capacidad de sentirnos libres y lo que significa divertirse. Ahí es donde el campamento para adultos entra en juego. Las personas llegan ansiosas por encontrar aventura y sentirse como niños”, cuenta Alison Leipzig, cofundadora de la firma, y asegura que fue testigo de grandes transformaciones en hombres y mujeres que llegaron con un alto nivel de estrés.
“Recibimos a ejecutivos de grandes compañías, trabajadores industriales, mamás y papás, profesores de educación física y contadores. A todos los une el interés por el desarrollo personal y las ganas de sentirse mejor. En la mayoría de los casos, se cumple”, afirma Leipzig, y enumera algunas de las actividades del programa de dos días de camping. Entre ellas: competencias por bandos de colores, clases de actuación, canto y baile, deportes acuáticos, espacio de meditación y yoga, ceremonias de fuego, charlas motivacionales y fiestas a la luz de la luna.
U$S 1.200 es el precio por persona por tres días de acampe en EE.UU.
Del otro lado del Atlántico, en la Selva de Oza, al norte de España, el proyecto Embosqada realizó hace tres años su primer acampe con mayores. “Recuerdo que fue en Los Pirineos, al pie de la montaña. Allí, me di cuenta de que la convivencia con otras personas en un entorno tan salvaje y natural era algo fantástico. Los veranos siguientes alargamos la estadía a cinco días y organizamos un campamento para recibir el Año Nuevo”, describe Eva Sastrón, líder del espacio, y enfatiza que el contacto directo con la flora y la fauna del lugar es fundamental para cambiar el chip: “Dejamos afuera los celulares y dispositivos electrónicos que nos mantienen todo el día conectados. Dormimos en carpas y la mayor parte del tiempo la pasamos al aire libre entre caminatas por el bosque, inspección de cuevas y charlas de astronomía. En esas condiciones, no queda otra que instalarse en el presente y conectar con la persona que está a tu lado”.
La propuesta de Embosqada es más económica que la norteamericana: hay paquetes por 4 o 5 días por 160 y 190 euros, que incluyen la estadía en carpa y comidas. Sólo hay que llevar mochila al estilo boy scout y tener a mano objetos tales como linterna, navaja multiuso, campera impermeable, gorra para el sol y repelente para los mosquitos.
“Al final del encuentro, el campista descubre que tiene las pilas recargadas para regresar a su mundo de adultez. También, muchos generan nuevas amistades con las que repiten la experiencia. El campamento para adultos es muy gratificante”, refuerza Sastrón, e invita a los argentinos a su espacio: “Si se animan, los esperamos, serán bienvenidos”.

Fuente Clarín