lunes, 8 de marzo de 2021

Pezcalandia-Tarariras en El Indio



Nos llega a la redacción de Pezcalandia que cerca de la localidad de Verónica, provincia de Buenos Aires, tenemos un pesquero como pocos para la pesca de taruchas.
Excelente atención, un entorno prolijo y cuidado, y piezas de calidad hacen de este lugar una propuesta muy recomendable.
Los pescadores de tarariras estamos acostumbrados a pantanos, yuyales circundando las costas, cordones de juncos y vadeos entre masas abigarradas de vegetación acuática. Por eso la propuesta de pescar tarariras en un lugar bien cuidado, de pasto perfectamente cortado, con patitos alrededor, alguna nutria mansa y una buena arboleda para refrescarse a la sombra, me parecía no solo interesante, sino casi irreal. Pero ese lugar existe, está en Verónica –partido de Punta Indio– y se llama establecimiento El Indio.
Nos recibe Fernando, su dueño, desconcertado, pregunté quién había relevado esos lagos –en rigor tosqueras cavadas hace tres lustros y sembradas con tarariras con la asesoría de un biólogo–, pero mi anfitrión me tranquilizó diciendo que quien había ido por allí era ni más ni menos que una leyenda del periodismo de outdoorRodolfo Perri, señero periodista ya fallecido que visitó el predio hace más de 15 años, cuando las cavas no existían, en tiempos en donde en esos campos se cazaban faisanes.
Así las cosas, me encontré con los amigos de la Asociación Platense de Pesca con Mosca que allí hacen sus prácticas: Alejandro Nocetti, Sergio Salvatore, Notario, y varios más, con quienes empezamos a mosquear usando equipos que iban del 3 al 6, con líneas de flote y tres familias de engaños bien diferenciadas: los poppers, los streamers y las “tucanetas”, señuelos de foam que imitan en pequeña escala al señuelo caimán o el legendario tucán de Del.
Un detalle importante fue el uso de unos novedosos snaps, que permiten el intercambio rápido de moscas en el mismo leader, sin necesidad de andar atando en cada cambio de engaño.
Las tarariras no tardaron en mostrar sus preferencias por las tucanetas por sobre los poppers, que fue lo que probamos en las primeras horas. Ejemplares de 1 a 1,5 kilos nos hicieron divertir en grande durante la mañana, donde nos concentramos en uno de los dos lagos, con la convicción de que dejando reposar alguno de los ámbitos siempre tendríamos algo nuevo para explorar después.
Tras un almuerzo reparador, visitamos uno de los lagos que no habíamos tocado. Salvatore me ofrece una mosca hecha con pelo de conejo y anzuelo retrasado. El streamer terminaba en una delgada tira de piel con pelo que se movía maravillosamente. Y no tardó en dar resultados.

Mis amigos seguían con las tucanetas mientras que con Sergio marcamos diferencias con ese artificial de su creación. Y no solo en cantidades sino también en tamaños. Pero lo que rompió todos los pronósticos fue una tremenda tararira de 4 kilos que sacó Salvatore exigiendo al máximo su equipo 4. “Nunca saqué una tan grande”, contó el eximio pescador, creador de los frutos blandos que hacen las delicias de los pescadores de omnívoros en Concepción del Uruguay y el Alto Paraná.
Ale Nocetti, alma generosa que nutre a todos sus amigos de maravillosos poppers y tucanetas de su creación, siguió insistiendo con esos artificiales y tuvo su racha de gloria con los poppers al final de la jornada, horas de rayos oblicuos que le dieron a este excelente pescador y fotógrafo las mejores imágenes de la jornada.
En conclusión, El Indio es un ámbito maravilloso para el mosquero, no solo porque podemos castear tranquilo sin vegetación detrás enganchando la línea, sino porque su población de tarariras está bien cuidada, se regulan los cupos y se permite solo la pesca con devolución y con artificiales (durante un rato también practiqué baitcast con excelentes resultados).
Es, por las características descriptas de ámbito prolijo y bien mantenido, un sitio ideal para iniciar niños en la pesca deportiva con artificiales. La yapa: el alojamiento rural que se ofrece en el establecimiento, en una de las primeras casas de Verónica, rodeada de robes y glicinas centenarios, en donde el descanso profundo rodeado de todos los verdes está garantizado. La atención cordial de Fernando de Juan, encargado del ámbito, quien constantemente está chequeando si el visitante requiere algo, hace el resto para que pescadores o amantes del turismo rural lo pasen de maravillas.
Para agendar
Acceso: desde Buenos Aires se toma ruta 2 y luego ruta 36 hasta el ingreso a Verónica. La primera entrada está cerrada y se ingresa por la segunda. Allí, el ingreso al campo es por calle Circunvalación 2, entre Circunvalación 10 y Circunvalación 12. 
 
Pezcalandia
Prensa & difusión
Fuente Weekend- Editorial Perfil