miércoles, 15 de diciembre de 2021

Pezcalandia y el interés por la montaña




Les contamos a nuestros seguidores Pezcalandia que el deporte al aire libre se convirtió en un auténtico salvavidas para muchos ciudadanos durante los meses de confinamiento, como seguramente algunos de ustedes lo habran experimentado.
Las salidas a la montaña, la escalada o los recorridos en bici fueron algunas de las prácticas más fomentadas, lo que provocó un incremento en la tasa de federados. Santiago de Diego, presidente de la agrupación Leioa Mendi Taldea, asegura que estas cifras «decaerán con la vuelta a la normalidad». – El año que viene la entidad cumple 30 años. Si, nuestra finalidad desde el principio es fomentar y dar a conocer el deporte de montaña y todo lo que ello conlleva, así como la escalada. La naturaleza está abierta para todos los públicos, pero hay algunas disciplinas, como es el caso del propio monte, donde se necesitan unos requisitos mínimos para poder practicarla. – ¿Cuáles son las claves para que alguien se sienta atraído por el montañismo? – De alguna manera le tiene que haber interesado previamente, ya sea por una involucración familiar o por una motivación particular en la ecología u otras esferas. Además, creo que muchos vienen para continuar una actividad que solos no se atreverían hacer. La asociación ayuda a que la gente se junte, hagan grupo y se relacionen entre ellos mediante la práctica del ejercicio. – Ha aumentado el interés con la crisis sanitaria... – Totalmente. Se ha notado una importante subida, sobre todo en la gente que viene a las salidas y en aquellas personas que acuden a practicar escalada al búlder del municipio. Sin duda la pandemia ha incentivado este crecimiento, ya que nos encerraron durante varios meses y eso creó una especie de angustia entre la población que ha eclosionado en que ahora todo el mundo necesite el deporte para salir adelante. Es cierto, también, que durante esa época se notó un incremento en la tasa de federados, dado que el gobierno únicamente dejaba salir a hacer ejercicio a aquellos que lo eran, aunque estamos seguros de que esa cifra volverá a descender. – ¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a las excursiones? – Están abiertas a toda la población. Hasta ahora la gente que ha venido a las salidas es bastante fiel. Es verdad que durante los últimos meses hemos notado un aumento en las inscripciones, normalmente de habitantes interesados en la sierra. No obstante, deben tener en cuenta que para poder venir hay que tener un fondo físico mínimo, puesto que vamos a un entorno que se puede volver en nuestra contra en cualquier momento y que por ello, hay que estar alerta sobre a lo que nos vamos a enfrentar. – ¿Qué peligros tiene? – En el monte no hay nada llano, por lo que hay múltiples amenazas. Lo que hoy puede ser tranquilo, mañana puede convertirse en una pesadilla. Hay muchos aficionados que van en zapatillas, con pantalones cortos, y no se dan cuenta que en algunas cimas se pasa muy mal y que sobre todo, hay que venir preparados. Rescates – ¿Hay un desconocimiento? – La gente no conoce los riesgos que se pueden encontrar en la montaña. Por ello, siempre hacemos hincapié en la seguridad. Muchos piensan que por haber subido una cima más de una vez ya son conocedores, pero no es así. Somos una asociación que hemos conseguido crear un grupo bastante amplio de guías, cualificados y preparados, para ayudar a todas las personas que lo necesiten. De hecho, más de una vez hemos tenido que rescatar a algún participante por malas praxis. – ¿En qué medida ayuda el montañismo a los ciudadanos? – Actualmente estamos trabajando junto a otras instituciones, como es el Ayuntamiento, en la creación de senderos en la localidad para que los leiotarras puedan disfrutarlos de manera más relajada. Lo que queremos es enseñar a los más jóvenes lo que es nuestra ciudad, sacarles del teléfono móvil y que gocen de la naturaleza. El objetivo es que los vecinos se animen a venir a las excursiones, para que las prueben, siempre teniendo cabeza, ya que consideramos que es una buena manera de relacionarse, de generar grupo, de deleitarse de nuestro hábitat, hacer turismo, conocer aquellos rincones a los que un individuo solo no podría llegar… – Cada vez es más habitual encontrar plásticos, botellas o colillas en los montes… – Quiero puntualizar que normalmente no es la gente especializada la que acaba ensuciándolos. Uno de nuestros fines es advertirles de lo que se puede y no se puede hacer. Por ejemplo, hay muchos que creen que tirar la cáscara de un plátano no es perjudicial, y sí que lo es, ya que tarda años en degradarse. – ¿Cómo se podría concienciar sobre ello? – Nosotros cuando organizamos las salidas, siempre estamos pendientes de si los integrantes ensucian o no. Hay una falta de educación en este ámbito y así lo hemos visto cuando, ahora, cada vez encontramos más mascarillas por el suelo. 
Fuente El Correo 
Pezcalandia 
Laura Trigona 
Prensa & difusión